(FANY)
- María yo ya no aguanto más aquí, necesito saber que le ha pasado.
- ¿Estás loca? ¿Y si es un ladrón? Recuerda que estas lesionada, a ver si os va a ocurrir algo malo, y me quedo aquí sola. No pienso permitir que te vayas.
- Sabes que te quiero mucho pero en esta ocasión, no te voy a hacer ningún caso. Quizás este en peligro, y si se encuentra en una situación así es por mi culpa. Escóndete en el armario de la derecha, nunca te encontrarán ahí.
- Fany por favor, seguro que no le pasa nada, quédate conmigo.
Pero ya no obtuvo ninguna respuesta, ya había salido de la cocina, y me dirigía hacia la entrada. Todo tipo de cosas se me pasaron la cabeza, incluso la posibilidad de que estuviese herido. Si esto ocurría ¿qué pasaría con Auryn? No, no ha pasado nada, seguro que ha sido el viento, me repetía una y otra vez. No sabía si llamarle, quizás estuviese escondido, y si yo gritaba, le estropearía el plan, pero aún no se muy bien por qué le llamé:
- ¡Álvaro! ¡¡Contesta por favor!!
Pese al esfuerzo y al atrevimiento de pronunciar aquellas palabras, no conseguí ninguna respuesta. Entonces sí me empecé a temer lo peor. Quizás alguien entrase en casa pensando que no había nadie, y al encontrarse con él... Cada vez estaba más cerca de la puerta, pero no me contestaba. Los peores pensamientos se estaban apoderando de mí, sin que yo pudiese remediarlo, no quería imaginarme nada de lo que en mi mente estaba viendo...
- ¡Álvaro responde joder! - grité de impotencia - ¡Por favor, contéstame, tienes que estar bien, háblame!
Las lágrimas brotaban de mis ojos sin remedio alguno. Al llegar a la entrada, me encontré la puerta abierta de par en par, y un jarrón roto a mis pies. Quizás allá sido el aire, pensé, probablemente haya ido a inspeccionar la zona, por si veía a alguien sospechoso. Este pueblo es muy tranquilo, me repetía una y otra vez, es imposible que ocurra nada.
Estaba a punto de traspasar la puerta, cuando alguien me abrazó por la espalda. Deseé con fuerza para que fuese él, solo quería que me dijese que estaba bien, solo pedía eso...
- Shh, tranquila, ya ha pasado. Solo ha sido el viento, y el jarrón...
- No me engañes, alguien ha estado aquí, he escuchado voces...
- Sal ya anda, que te voy a matar...
- Yo... Bueno, lo siento mucho, vi la puerta abierta, y decidí pasar, como le vi entrar aquí esta tarde, pues pensé que era una casa que había alquilado...
- Pero... ¿Tú aquí?
- Sí, siento mucho el susto que os he dado... Pero no hace falta que me regañes, que eso ya lo ha hecho Álvaro.
- No... Pero es que no me puedo creer que tú estés aquí...
- ¿Dónde esta María? - me preguntó Álvaro, quien me seguía abrazando por la espalda.
hjcbueveuv Me encanta tu novela , me puedes abisar para los proximos capitulos?
ResponderEliminar@MiradaDeSoniaSC