miércoles, 28 de agosto de 2013

CAPÍTULO 21: I can't break up

(FANY)

Pasear con él era una de las mejores sensaciones que podía experimentar. Siempre me trataba con tanto cariño, y cuidado que se me hacía difícil imaginar un solo segundo sin él a mi lado. Mientras íbamos caminando hacia casa de mi abuela, apareció uno de los vecinos que siempre murmuraba a mi paso.

- Esta juventud de hoy en día... ¡Que vergüenza! No respetan nada, solo saben reírse escandalosamente, y comer basura, que pena...

Iba a contestar a aquel hombre, hoy me sentía con la fuerza suficiente para hacerlo, ya estaba cansada de que me estuviese mirando con cara de asco todo el tiempo. Estaba feliz, y no quería que un anciano envidioso, me quitase la sonrisa de la cara, esta vez no, ahora me tocaba a mi protestar por todo lo que me había hecho durante toda mi vida, pero en el último momento, Álvaro me cogió la mano y me susurró:

- No escuches, los raros son ellos - dice mientras me guiña el ojo.

Le miro y asiento con una gran sonrisa en la cara. Tiene razón, ese hombre solo quería que le gritase, para poder contárselo a mi abuela, y así hacerme daño. Nunca he entendido el motivo, pero era así. Además, no tenía derecho a hacerme sentir mal, no había hecho nada, y así seguiría siendo.

- Abuela, hemos venido a por algo de comer, no volveremos hasta la noche.
- Está bien hija. ¿Os preparo unos bocadillos?
- Sí, pero nosotros te ayudamos - digo dándole un pequeño codazo a mi novio.
Cogemos las cosas y nos vamos. Durante el camino de vuelta, hablamos sobre todo lo que le había pasado a María, y de lo que le ocurría a Dani. Pero no llegamos a ninguna conclusión, simplemente pensamos que lo que tenía que pasar, pasaría sin más. Pero cuando nos acercamos al lugar donde habíamos dejado a nuestros amigos, no llevamos una gran sorpresa: las personas de las que habíamos conversado en nuestro paseo, estaban hablando de una manera muy divertida, tanto era así, que las carcajadas podían oírse a metros de distancia.
- ¡No te lo voy a dar Carlos! - grita María riéndose sin parar de reir.

- ¡Dámelo o toda mi furia caerá sobre ti! - dice mientras corre detrás de ella.

- ¡Dani cógelo!
- Danielo, trae eso para acá ahora mismo.
- ¡No! Es por tu bien, tanto chocolate no es sano. ¡Ahí te va la tableta María!
- Muy mal señoritos, con la comida no se juega - comenta Carlos, imitando la voz de una madre.

- Tienes razón... ¡Todos a por ella! - le responde Dani, señalando a mi mejor amiga.

- ¡Oye que tú estabas en mi equipo!

- Ahora ya no... ¡Sabes que no podrás escapar!

- Eso es lo que tú te piensas... - y tras decir esto, se pone a correr en la dirección opuesta.

- ¡Te cogí! - dice - ahora el chocolate es nuestro.

- No podrás conmigo - mientras pronuncia estas palabras, intenta escabullirse de los brazos de su amigo, pero no lo consigue, y los dos caen al suelo juntos, aunque sin hacerse daño.


Entonces sólo se oye como pían los pájaros, aunque creo que para ellos dos, no había ningún ruido, solo existían sus miradas, y aquel paraíso natural que les rodeaba. Se quedaron así durante unos segundos, mi- Sí, no te preocupes. No me has quitado el chocolate, así que gano yo - dice ella acompañándolo de una carcajada.

Pero probablemente tras esa caída, nada volvería a ser lo mismo, algo había cambiado en mi amiga, aunque sólo yo lo sabía.

3 comentarios:

  1. me ennnnnncantaaaa¡¡¡¡ escribes genial y tu novela me engancha como el chocolate a Carlos jajajaja besos :) escribe prontoo¡¡¡¡

    ResponderEliminar
  2. jajajaja ¡¡me alegro!! Espero poder subir hoy otro más como mínimo :) ¡¡Gracias por leer la novela!! Besos ;)

    ResponderEliminar
  3. Que bonitoooo, desde el
    -no escuches, los raros son ellos-
    De sentado en el banco me he enamorado de este cap, es una d mis fav. me emociono al escucharla:'), precioso el cap, ojala fuese yo Maria, xq ese momentazo con Dani....madre mia!!!
    Jajajaja, me encanta, un besazo
    Paula;)

    ResponderEliminar