(MARÍA)
Ninguno de los seis se merecía que yo estuviese amargada. Dani tenía razón, no era justo que les estuviese estropeando los últimos días de verano, y menos por culpa de aquel canalla, que a la mínima, me había sustituido por aquella falsa, que 'te quería mucho' y era tu amiga, pero por detrás te criticaba, y te hacía quedar como el 'hazme reír' de todo el instituto. Por todas esas cosas, decidí irme, abandonar la aventura que estábamos viviendo, y venirme aquí, donde empezó todo. Este sitio me trae tantos recuerdos divertidos del inicio de esta locura. Dos días completamente perdidos en un paraíso natural como este, y con personas tan maravillosas como las que habíamos conocido. Pero todo eso se esfumó, me lo arrebató aquel chico que decía ser mi otra mitad.
Hoy estoy algo más tranquila, ya me estoy serenando un poco, aunque no estoy preparada para irme de nuevo con mis padres, tengo mucho miedo de volver a encontrarme con Iker, y lo peor, volver a verle con aquella chica, eso sería demoledor para mi.
De repente oigo unos pasos, nunca había escuchado nada que no fuesen pájaros o los típicos ruidos que hacen los insectos. No tengo muy claro por qué, pero cojo una piedra y me escondo tras un arbusto que hay justo detrás de mi. Entonces aparece, no hay peligro, pero aún así, me niego a salir de mi 'refugio'. No quiero hablar con nadie, lo único que deseo es un poco de libertad, ¿por qué no lo entienden?
– María sal por favor, se que estás aquí – tras unos segundos de silencio, continúa – Fany está muy triste, estoy seguro de que tú no la quieres ver así. Hablemos.
– Es lo mejor, no quiero estar con nadie, estoy amargada, ¿no escuchaste lo que dijo Dani? Tenía toda la razón, no es justo lo que estaba haciendo – digo sin salir de mi escondite.
– Voy a sentarme en estas rocas, aquí la vista es preciosa, si quieres venir, vienes y te explico como están las cosas. Te estás equivocando, no puedes pensar que estabas estorbando.
– Está bien, voy ahora, pero por favor, no les digas que estoy aquí – mientras pronuncio estas palabras, empiezo a caminar hacia donde estaba David.
– Escúchame atentamente – comenzó a decir cuando me senté junto a él – eres la protagonista de esta historia, ¿no te das cuenta? Sin ti, nada hubiese ocurrido, ¿o crees que Fany está feliz porque ya no estés?
– Ya pero os estaba estropeando la aventura, y no tengo derecho a hacer eso.
– No, eso no es así. Somos tus amigos, y por eso, tenemos que estar ahí en lo bueno y el lo malo. Además, Dani está muy arrepentido por lo que te ha dicho. Se pasa el día cabizbajo, sin ganas de nada, dice que no te ha sabido dar cariño cuando más lo necesitabas, ¿crees que se lo merece?
– Claro que no, pero...
– Aquí no hay 'peros' que valgan María. Coge tus cosas, y ven conmigo, no puedes pensar que no te queremos, porque no es así. Vamos – dijo extendiendo la mano.
Tiene razón, lo mejor es volver, es cierto que yo también hubiese hecho lo mismo por un amigo, le hubiese buscado hasta en el fin del mundo, para que se sintiese bien, y ellos me han demostrado que les importo y que me quieren tanto en los momentos buenos, como en los malos.
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