martes, 20 de agosto de 2013

CAPÍTULO 16: I can't break up

(FANY)

María no estaba bien, el incidente con Iker le había comido la energía,  ya no era la misma de siempre, aquella persona que solo con mirarla ya sonreías. Prácticamente no hablaba con nadie, y lo poco que lo hacía, era con amargura, y con un tono de voz despectivo.
Cada día, me levantaba con la esperanza de que ya estuviese bien, que volviese a ser mi niña, la persona que conocía desde pequeña, pero fueron diez esperanzas que se esfumaron tras el 'buenos días' de la mañana. Maldecía a aquel chico por hacerle daño, no era justo, ella le quería tanto, que estoy segura de que si el se lo pedía, lo dejaría todo y se iría con él a cualquier lugar del mundo, pero no la respetó, olvidó aquellos seis meses que habían estado juntos, los había tirado a la basura, por ir con aquella chica, aquella persona que siempre se había creído superior a todo el mundo, alguien que te miraba por encima del hombro, y que cada vez que te veía, te ponía una sonrisa falsa, sabiendo que eras consciente de que te criticaría en el momento en el que no estuvieses presente. Pero así era la vida, María tuvo que aprender demasiado rápido lo que era el desamor, que te hiciesen daño, que te golpeasen por la espalda, y en parte, me sentía culpable. Yo lo veía venir desde hacía mucho tiempo, pero era tan dulce con ella, que nunca me atreví a revelar mis sospechas.

Dani no parecía llevar demasiado bien toda esta situación, y aunque intentaba ocultarlo, Álvaro ya me había dicho en un par de ocasiones que le parecía que estaba comenzando a sentir algo por ella. De todas maneras, decidimos que lo mejor, sería ocultar nuestras sospechas a ambos. Probablemente, si él supiese que nosotros pensábamos eso, se pondría a la defensiva, y sería mucho peor, y si ella se enterase, ya no podría estar tranquila cuando Dani estuviese presente. Por ello decidimos callar, al menos, hasta que todo se calmase un poco. 



– Nosotros nos vamos ya para el concierto, ¿vendréis? – preguntó David.

– Yo por mi, iba ahora mismo, ¿a ti te apetece? – digo mirando a María.

– Si quieres, vete tú sola, yo no tengo ganas de salir hoy.

– ¡Tú no tienes ganas de salir nunca últimamente, ya estoy harto! ¡Cuándo te de la gana de volver a ser la misma de siempre, me hablas, hasta entonces, no quiero saber nada más de ti! – contestó Dani rápidamente al comentario que había hecho mi amiga. Acto seguido, se fue dando un fuerte portazo.

– ¿Y a este que le pasa ahora? ¡Aquí parece que no se puede hablar!

– Iros – mi voz es baja – miles de personas ahí fuera os esperan – termino mientras le aprieto la mano.

Se limita a asentir con la cabeza, sabe que en estos momentos, es mejor que nos dejen solas.


– Cariño, claro que puedes hablar – empiezo a decir cuando se fueron – pero debes reconocer, que tú no te estas portando bien. Es lógico que estés muy decepcionada, y triste por lo que te ha ocurrido, pero yo creo que ya está bien de sufrir. Deberías coger esa puerta, y acompañarme a ese concierto, o ¿piensas que Iker se merece tus lágrimas?

– ¿Tú también? – me contesta tras un incómodo silencio – es increíble que tú estés de su lado. Lárgate, vete al maldito concierto, y déjame en paz de una vez.

– María, sabes que no quiero molestarte, solo te digo lo que creo que es mejor para ti – mientras pronuncio estas palabras le toco el pelo, pero parece que no quiere hacerme caso.

– ¡Que me olvides! ¡Lárgate! – dice mientras me empuja contra la puerta.

– ¿Sabes una cosa? – añado yo con voz tranquila – dentro de poco, te vas a dar cuenta de que esto es una rabieta de niña pequeña. El problema, es que quizás estés perdiendo a personas que de verdad merecen la pena, por alguien que no te merece – tras decirle esto, cierro la puerta, con una única esperanza: que con mis palabras, y las de Dani, reaccione, y abandone de una vez por todas esa cárcel en la que residía.

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