- Mierda, vaya como me he puesto. ¡Oye, hay que mirar por donde vas eh! Si es que de verdad, la gente va por la calle como locos, y claro, luego no ven a los demás - digo muy enfadada mirando a María, aunque con la intención de que lo oiga la persona con la que he chocado.
- Vaya, lo siento muchísimo, de verdad. Es que estaba haciendo un poco de ejercicio con la música, y iba fijándome en el camino. Perdona.
Esa voz me resulta muy familiar... Cuando levanto la cabeza, un escalofrío me recorre todo el cuerpo. No puede ser, es totalmente imposible. Debo de haberme dado un golpe en la cabeza y estoy inconsciente, por eso estoy soñando. Él no está aquí, es todo fruto de la imaginación.
- Pe... Pero tú... ¿Eres Álvaro García - Gango Guijarro?
- Sí, soy yo, pero ¿estás bien?
-¿¡¿Tú crees que eso me importa ahora?!? - grito incorándome de un salto - ¡¡¡¡Qué eres mi idolo!!!! No, no puede ser posible, estoy soñando, que va, es totalmente imposible, acabo de regañar a Álvaro... - digo en voz baja, mis nervios eran incontenibles.
- Fany, le estas asustando. Pobre, deja ya de pasear mujer - dijo María, mientras las dos le mirábamos fijamente.
- Vale, tienes razón. ¿Te puedo dar un abrazo? Es que no me lo creo de verdad... Me he pasado días llorando porque tenía que venir a este pueblo, y no puedo estar en vuestro conciertos...
- ¡Claro que me puedes dar un abrazo! Madre mía, no entiendo como podéis llorar por nosotros... Si somos las personas más normales del mundo - me contestó mientras me abrazaba.
- Eso lo pensáis vosotros, pero no os dais cuenta de lo que es para las auryners y para los auryners boys ver en la agenda de la web nuestra ciudad.
- Es increíble. Me estas alegrando la tarde, nunca me imaginé que lo pudieseis desear tanto.
- Oye Alvarito, a mi me acabas de alegrar el año chico. Si es que soy Smiler, es que no me lo puedo creer.
- Bueno, bueno, tranquila, que yo soy muy normal - dijo con una amplia sonrisa.
- ¡Ah! Me duele muchísimo el tobillo.
- Pero si no habías dicho nada...
- Ya, es que me acaba de entrar ahora mismo un dolor muy agudo. Mierda, si es que vaya mala suerte...
- A ver, déjame que lo vea, puede ser un esguince de tobillo - comentó él, mientras me descalzaba el zapato - ¿te duele cuando toco en esta zona?
- ¡¡Sí!! Para por favor, que me estas matando de dolor.
- Eres un poco exagerada mujer, ¿y cuando te lo muevo?
- También me duele, aunque menos...
- Creo que te has torcido el tobillo. No te preocupes, en dos días, si lo tienes en reposo, se te curará.
- Ya, pero es que aún me queda mucho para llegar a mi casa... María tendrás que tener paciencia, que voy medio coja.
- ¡¡De eso nada monada!! Yo te llevo, que he sido yo que el estaba distraído - me contestó el rápidamente, mientras me cogía entre sus brazos - Además, no pesas nada.
- No, si esto no puede estar pasando... Álvaro Gango me ha cogido en brazos, y además me ha llamado delgada... María no seas mala amiga, si estoy soñando, o esto es una alucinación, y en realidad no es el, dimelo por favor.
- Fany, es él, te lo juro.
Pasamos todo el camino hablando sobre los conciertos, y las firmas. Sobre todo, de todo lo que les había pasado en tan poco tiempo. Yo aún no me podía creer todo lo que me estaba ocurriendo, aunque sabía perfectamente que en cuanto llegase a casa de mi abuela, el sueño acabaría, todo se esfumaría, como cenizas, y volverá a ser una relación Auryner - Álvaro Gango. Por eso, disfruté de cada segundo con él. Le miraba mientras hablaba, era mucho más guapo de cerca, la verdad es que ese estilo ''casual - dejao'' como el dijo, le quedaba muy bien.
Llegamos a mi casa, y decidió dejarme sentada en el sofá, y llegó el peor momento, la despedida...
- Muchas gracias por traerme de verdad ídolo, gracias.
- Fany, no me llames así que me da vergüenza, llevo diciéndotelo todo el camino, que luego me pongo rojo - me contesto sonriendo.
- Bueno, como tu quieras... Pero al fin y al cabo, es lo que eres, cuando salgas por esa puerta, te olvidarás de mi, del tobillo y de María, de todo, y al final, solo seré una fan más.
- Yo creo que no... No me va a resultar nada sencillo olvidarme de esto, es que me he reído mucho durante el trayecto... - añadió mientras se sentaba a mi lado - además, tendré que saber como va tu pie, al fin y al cabo, a sido culpa mia...
- Fany, ¿por qué no le preguntas a Álvaro si se quiere quedar a cenar? Estamos solas, acabo de encontrar una nota de tu abuela, se van a casa de tus tios - abuelos y volverán tarde, además y ya estoy yo para controlaros - comentó María en un tono burlón.
- ¡Que graciosa! - digo con el mismo tono - Oye, pues por mi genial. ¿Te parece bien Alvarito?
- ¡Sí! ¿Pero seguro que no pasará nada? A ver si os vais a meter en un problema por mi culpa...
- Tranquilo, que no pasa nada...
Mientras cenamos, la puerta principal se abre de manera muy brusca, tanto, que me atrevería a decir que la han tirado de una patada. María corre a sentarse conmigo, mientras que él va a comprobar si todo está en orden. Quizás haya sido mi abuela que se a olvidado algo y el viento a empujado con demasiada fuerza la puerta, pero oigo un golpe muy fuerte, un cristal se rompe... Algo no va bien...
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