(FANY)
Dani ya no aguanta más, se siente demasiado culpable, y lo peor es que yo estoy igual. Probablemente si no le hubiésemos dicho eso, jamás se habría marchado, pero ahora ya está hecho, no hay vuelta atrás, o al menos eso le digo a él, para que se tranquilice. Cada día voy dándome cuenta de que Álvaro tenía razón, y estaba sintiendo cosas por ella, sino sus reacciones no son normales.
Tras más de 7 horas de espera, en las que no hemos podido conciliar el sueño ni cinco minutos, oímos unos golpes en la puerta.
- Voy yo, no te preocupes - digo mientras me levanto en dirección a la entrada de la habitación.
- ¡Ya estamos aquí! - grita David mientras comienzan a pasar todos al interior.
- ¡María! ¡Por fin! No vuelvas a hacerme esto, ¿lo has entendido? Nunca - comienzo a decir mientras la abrazo.
- Lo siento de verdad. Fue una chiquillada, me enfadé por todo lo que me habíais dicho. Perdóname.
- No pasa nada, tranquilízate. Vete a ver a Dani, estaba tan preocupado como yo - estas últimas palabras las pronuncié en un susurro, de tal manera que solo las escuchase ella.
- Hola Dani - dijo desde la distancia.
- Hola - noto la frustración que sentía en sus palabras.
Álvaro y yo nos miramos, pero sabemos que lo mejor es dejarlo pasar, probablemente ella aún no sabrá como reaccionar, y con el paso del tiempo, se dará cuenta de lo que significa para él, o al menos, eso es lo que todos en aquella habitación deseábamos. Yo había vivido en primera persona todo el sufrimiento que sentía por pensar que era el culpable de su huida, y ella le respondía con un simple 'hola Dani'. Pero era mejor que las cosas se queden como están, no podíamos influir en sus decisiones, y mucho menos, en sus sentimientos.
(TRES DÍAS MÁS TARDE)
¡Por fin llegaban las deseadas vacaciones! Volveríamos al pueblo de mi abuela, algo que no me apetece en exceso por la presencia de ciertos ancianos, pero tenía la compañía de las mejores personas que conozco. Mi mejor amiga, mi novio, y mis cuatro amigos, que habían pasado de ser mis ídolos, a ser un pilar muy importante en mi vida. María estaba mejor, aunque aún seguía algo descolocada, y aunque no lo aceptase, echaba mucho de menos a Iker. A pesar de todo lo que le había hecho, ella aún le necesitaba. No era justo, porque él no se lo merece, pero así lo sentía, y bastante esfuerzo estaba haciendo ya, para que los demás no nos enterásemos, así que decidí no decir nada, tarde o temprano se le pasaría.
- ¡Abuela, ya estamos aquí!
- ¡Hola hija! Por fin estáis aquí, no sabes todo lo que he deseado que llegase este día.
- Y yo también, tenía muchas ganas de poder descansar un poco aquí, contigo.
- Buenas tardes señora - saludó Álvaro de una manera muy educada.
- ¿Por qué todos tenéis que tratarme de usted? - dijo mi abuela dándole dos besos.
- Creo que a partir de hoy, trataré de 'tú' a todas las personas de tu familia Fany - tras estas palabras, todos nos echamos a reir.
Dejamos las cosas en las habitaciones que nos correspondían y fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Mi pareja me cogió la mano, y comenzamos a pasear todos juntos, entre carcajadas y bromas, y sin saber muy bien como, aparecimos de nuevo en el lugar donde empezó todo, y los recuerdos invadieron mi mente. Allí fue donde me hice el esguince en el tobillo, cuando Álvaro me llevó en brazos hasta la casa de mi abuela, cuando apareció Dani...
- ¿Pasamos aquí la tarde? - digo casi sin pensar.
- A mi me parece bien. Creo que este lugar nos trae buenos recuerdos - comenta Álvaro mirando hacia María y hacia mi.
- Sí, pero no tenemos nada para comer.
- Podemos ir nosotros dos. Vosotros quedaros aquí, en una hora volveremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario