(FANY)
- ¡¡Abuela!! ¡Que ganas tenía de verte! - dije mientras nos fundíamos en un gran abrazo.
- Lo se cariño, yo también, pero no hace falta que finjas, recuerdo perfectamente lo mal que lo pasabas aquí cuando eras pequeña. Siempre te quejabas de que no había ningún niño de tu edad con quien jugar.
- Ni de mi edad ni de ninguna otra, si en este lugar, la más joven debes de ser tú - tras estas palabras todos nos echamos a reír, incluso María, que estaba un poco avergonzada - Mira abuela, te presento a mi mejor amiga, María. Pasará aquí con nosotras todo el verano, porque sino, me iba a aburrir mucho por aquí ¿no te importa verdad?
- ¡Para nada! Cuanta más gente joven viva en esta casa, más frescura y diversión habrá.
- Buenas tardes señora, y muchas gracias por alojarme en su casa - saludó María, acompañándolo de dos besos.
- Oye niña, que no soy tan vieja como parezco, no me trates de usted, que soy joven - respondió ella con una sonrisa de oreja a oreja.
- Esta bien, ¿la llamo Maruja entonces?
- Sí, Maruja me parece genial.
- Bueno, nosotras dos nos vamos a ir a colocar las cosas, que me apetece enseñarle un poco el pueblo antes de que se haga muy tarde - añadí yo, terminando con la conversación.
- ¡Que amable y divertida es tu abuela!
- Tienes razón, pero lo mejor de todo es cuando se pone a hablar de Auryn, eso es lo mejor, se sabe toda su vida por mi culpa, es genial.
- Pues como sea como la nieta, nos va a aburrir.
- Já, que amable la niña hombre - repliqué haciéndome la enfadada.
- Bueno ¿vamos ya a dar esa vuelta? Tengo ganas de despejar un poco caminando, además, este pueblo por mucho que tu digas, parece muy tranquilo.
- Eso es hasta que aparezcan los vecinos. Yo creo que no me pueden ver porque siempre pensaron que era la típica ''niña pija'' de ciudad.
- ¿Acaso no lo eres?
- Tú sigue haciéndote la graciosa, que te dejo en un bosque por ahí perdido, y no te voy a buscar. Avisada quedas - dije mientras me dirigía hacia la puerta con una sonrisa - ¿Vienes o te encierro?
- ¡Ya voy! Creo que en este pueblo van a pasar cosas muy divertidas. ¡Igual hasta te echas un novio!
- Ya empezamos, ¡estoy muy bien sola!
- Sí, sí, lo mismo decía yo hasta que conocí a Iker.
- Pues en este pueblo, como no me eche un novio de 60 años, lo veo fastidiado...
Tras estas palabras, las dos empezamos a reírnos sin parar, probablemente, las dos estábamos imaginándome a mi con un hombre que me sacaba 40 años...
Estuvimos hablando durante horas y horas sin parar de caminar, hablando sobre todo, de todos los consejos que le di cuando quería conquistar a su actual pareja. Siempre que quedamos, acababa introduciendo su nombre en la conversación, y yo le decía lo que yo haría, y al final lo consiguió. Cuando me dijo que habían empezado a salir, casi me pongo a llorar, fue como un triunfo para mi, incluso llegué a pensar que yo estaba más contenta que ella, aunque no era cierto, aquel día tenía un brillo en los ojos que nunca le había visto, y ver eso, fue una de las mejores sensaciones que he llegado a experimentar nunca.
- María por favor, no lo niegues, no parabas de hablar de él. Que si Iker no se que, que si Andrés no se cuanto. ¡¡No callabas ni debajo del agua!!
- Bueno mujer, estaba muy enamorada, bueno mejor dicho, estoy muy enamorada.
Otro ataque de risa más, pero este aún más fuerte que el anterior, y ahora si que no teníamos motivos. Así éramos nosotras dos, nos reímos por todo, siempre. Seguíamos caminando, aunque era muy difícil, porque nuestras carcajadas no paraban de brotar. Pero de repente, y sin yo esperarlo, caí al suelo al chocar contra algo, o alguien...
No hay comentarios:
Publicar un comentario