lunes, 19 de agosto de 2013

CAPÍTULO 15: I can't break up

(FANY)- ¿Ese no es... Iker? - comento con la voz entrecortada.

- No puede ser... - las lágrimas caían por las mejillas de María - no es él, no es posible.

- ¿Te refieres a su novio? - pregunta Álvaro en voz baja para que María no le escuche.

No contesto, me limito a asentir con la cabeza. Todos nos quedamos petrificados ante lo que estábamos viendo. Dani quiso acercarse para ver si estaba bien, pero le detuvimos. Ella ahora necesitaba tomarse las cosas con calma, y es que nunca es plato de buen gusto, ver a tu novio tal y como ella le estaba viendo ahora mismo.


(MARÍA)

Mis ojos me estaban engañando. Seguramente, estoy soñando, y cuando me despierte estaré en la habitación del hotel, a punto de coger el coche para irnos a casa de los padres de Fany. Pero no era cierto, esto era la vida real. Miro a mi amiga, está blanca como la leche, mientras que las lágrimas seguían brotando hasta que casi no me dejan ver lo que hay a mi alrededor. Lo mejor será ir allí y que me lo explique. 

Comienzo a caminar, pero cuanto más me acercaba, el miedo aumentaba. No me tenía que dar ninguna explicación, todos estábamos viendo lo que estaba ocurriendo, pero de todas maneras, quería oírlo de sus labios. Llego, y le toco por la espalda, es lo único que se me ocurrió hacer. Cuando se da la vuelta y me ve, casi pierde el equilibrio.



- ¡Explícamelo! - exijo sin darle ninguna opción.

- María, pero... ¿no estabas en Madrid?

- ¿Todavía tienes la cara de preguntármelo?

- Yo... - pero no le dejo acabar, le suelto una bofetada, y me voy.



Siento su mirada en mi espalda, pero no me vuelvo. No quiero saber nada más, allí frente a mi, apenas a unos cuarenta metros, estaban mis amigos, y también estaba una de las personas a las que más quiero en el mundo, mi mejor apoyo, aquella persona que, probablemente este sufriendo en este momento más que yo. No es capaz de articular palabra cuando llego a su encuentro, lo único que hace es abrazarme, y noto como sus lágrimas van mojando poco a poco mis hombros.
- No te preocupes, no merece la pena. A partir de este momento, no quiero volver a saber nada más de él - digo con mucha serenidad, aunque las dos sabemos que no es nada fácil, que lo que he visto, ha sido una puñalada trapera, una herida que tardará mucho, mucho tiempo en curarse. Verle besándose con esta chica, con la guapa, con la perfecta, es algo que no podré olvidar, y es que esa persona, mi otra mitad, el hombre con el que quería compartir mis mejores y peores momentos, resultó ser la mayor decepción de mi vida. No me quería, y aunque me dolía casi tanto que no me dejaba respirar, tenía que mirar hacia adelante. Nunca me volverán a hacer daño, a partir de hoy, seré yo quien tome las riendas de todo.

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