(FANY)
- ¡¡No te vas a creer quien acaba de entrar en casa!!
- ¿Quién?
- Compruébalo tu misma - dije bajo la mirada preocupante de María - creo que te va a gustar bastante la visita...
- ¿¡¿Iker?!?
- No, ven al salón y lo sabrás.
Dani siempre le cayó mal, algo que nunca lograré entender. Soy Smiler, pero con la cara de niño bueno que tiene, es imposible no tener ganas de abrazarle. Por eso, en esta ocasión, decidí bromear con ella sobre este tema. Su cara será un poema cuando le vea, aunque se que por educación actuará como si nada.
- ¡Hola! ¿Tú eres María? - se adelantó a decir Dani ante la sorpresa de los que estábamos presentes.
- Sí... Aún no me puedo creer que estéis los dos aquí... Y nosotras dos que pensábamos que nuestro verano iba a ser una mierda... - dijo mientras le daba dos besos.
- Bueno -empezó a decir Álvaro - yo tengo mucha hambre... ¿Queda algo para Danielo?
- ¡Sí!
Nos pasamos toda la cena hablando sobre las anécdotas de sus conciertos y de las firmas. Yo creo que no recuerdo haberme reído así nunca. Eran carcajadas muy naturales por parte de los cuatro, y lo que más me sorprendió aquella noche, fue que Dani y María, poco a poco, iban cogiendo más confianza, y era con el que más se reía. Eso me gustaba, todos estábamos pasando una velada de los más divertida, y tenía la impresión de que no iba a ser la única. Cuando recogimos los platos, decidimos que aún no era la hora de despedirnos, y al comprobar que mi pie ya estaba mucho mejor de lo que nos esperábamos, deje una nota en casa de que iríamos a dar un paseo por el campo, para que no se preocupasen y nos fuimos. Que fuese Dani quien entrase en mi casa, era lo que menos me esperaba. Llegué a pensar que a Álvaro le podía haber pasado algo, y nunca me lo iba a perdonar, pero allí estaba, junto a mí, hablándome de Auryn.
Tras un largo paseo a la luz de la luna, decidimos que ya era la hora de volver. Se había hecho muy tarde, y no quería que la abuela se preocupase. Además mis padres se irían al día siguiente y quería despedirme de ellos. Mi tristeza aumentaba cada vez más, porque nos estábamos acercando al fin de aquella noche inolvidable para mi.
- ¿Qué pasa? - me preguntó de repente Álvaro
- Es que no quiero que esto se acabe... Se que pronto os iréis y os olvidareis de nosotras...
- Tranquila, mañana nos volveremos a ver. Tenemos dos semanas de descanso ahora, y yo quiero aprovecharlas aquí, se ve que conoces muy bien el lugar, y a mi este sitio me encanta.
- ¿De verdad? - le dije levantando la mirada.
- Palabra de Auryn - respondió con una sonrisa - ¡Venga corre, que nos quedamos atrás!
- ¡Sabes que no puedo correr con el tobillo así!
- ¡Lo que yo se es que le estas cogiendo el gusto a que te lleve en brazos a todas partes! - añadió en tono burlón.
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