(FANY)
Por fin estaba llegando a mi casa, mis padres me estaban esperando, aunque no se imaginan que se van a a encontrar a su hija con novio, y lo peor de todo, es que es Álvaro Gango, aquel chico que junto a sus otros cinco compañeros llenaba la habitación de su hija, con imágenes suyas en cada rincón. No tenía miedo a la reacción, se que ellos confían en mí, aunque él si estaba bastante nervioso, se lo notaba en la cara, aunque intentase ocultarlo.
- No te preocupes, todo va a estar bien, ya lo verás - le digo mientras le cojo la mano.
- ¿Y si no les caigo bien?
- Tendrán que aceptarlo.
- Ningún padre quiere para su hija un novio que está viajando tanto.
- Quizás tengas razón, pero estoy segura de que lo que si quiere es ver a su hija feliz, y cuando entremos por aquella puerta se dará cuenta. Tranquilo - termino mientras me acurruco en su hombro.
María también estaba especialmente contenta, normal por otra parte, ya que después de un mes, vería a Iker, al cual echaba mucho de menos. No creo que haya sido un error querer traerla conmigo al pueblo, al fin y al cabo, si se quieren se esperarán, y estaba claro que estaban locos el uno por el otro.
- ¿Has llamado a Iker? - le pregunto después de descansar un rato.
- No, prefiero que sea una sorpresa. Seguro que así le hará más ilusión verme.
- Tienes razón.
Apenas quedaban 15 kilómetros para llegar, y aunque intentaba tranquilizarme era bastante difícil. Les había contado a mis padres algo de Álvaro, pero no me había atrevido a confesar que estábamos saliendo, además él me había dicho que quería decírselo directamente a la cara, así que decidimos esperar a hoy.
- Chicos, ¿damos un paseo por la playa antes de ir a comer? - preguntó María, bastante animada.
- Sí, ¿por qué no? - respondió Blas.
- Claro, el paseo está muy bonito, ¿luego vendréis a mi casa no?
- Por supuesto, si estamos invitados claramente - contesta Dani mientras me miraba por el espejo retrovisor.
Asiento con una gran sonrisa. Ya estábamos aparcando cerca de la playa, y nos fuimos a caminar, como habíamos acordado apenas veinte minutos antes. Como siempre nos lo pasábamos muy bien, con la única diferencia de que la gente nos paraba para que los chicos se hiciesen fotos. A María y a mi no nos importaba, a fin de cuentas, si nosotras nos los hubiésemos encontrado por la calle, haríamos exactamente lo mismo. Tampoco quise que Álvaro me cogiese la mano, estaba segura de que el día de concierto, la gente estaría más alerta a ver si les veían, y no quería que empezasen a hablar y a rumorear.
Llegamos a mi casa, donde ya sí, nos cogimos la mano. Piqué a la puerta, y allí estaban mis padres, les abracé lo más fuerte que pude, nunca pensé que les llegaría a echar tanto de menos. Entonces, fue cuando se percataron de la presencia de los chicos.
- ¿Estos son los chicos de Auryn? - pregunta mi padre extrañado.
- Sí... Bueno creo que no hacen falta las presentaciones ¿verdad? - comentó yo riéndome.
- Buenas tardes, yo soy Álvaro - comienza a decir - encantado de conocerles.
- Igualmente - responde mi madre, dándole dos besos - bueno chicos, no os quedéis en la puerta, pasad, pasad.
- Iremos a dejar las cosas a mi habitación.
- ¡¡Madre mía!! ¡Aquí hay más fotos mías que en mi propia casa! - dice Dani muy sorprendido al entrar en mi cuarto.
- Probablemente sí, esto es la habitación de cualquier auryner - contesto seriamente, aunque al final no puedo evitar reírme - venga, ya se que estáis muy impresionados y esas cosas, pero vamos a comer que me muero de hambre - termino empujándoles hacia el comedor.
Mis padres estaban reaccionando a la sorpresa mejor de lo que yo me esperaba. Se estaba acercando el momento de la verdad, así que decidí que lo mejor era que empezase yo la conversación que queríamos, además parecía que Álvaro estaba cogiendo mucha confianza, lo que me resultaba muy agradable.
- Mamá, papá, hay algo que no sabéis.
- ¿Qué pasa? No nos asustes, por favor - responde mi madre.
- Verán...
- Por favor, no nos trates de usted, que somos muy jóvenes aún - contesta mi padre.
- Esta bien. Veréis, no he querido que Fany os diga nada, porque quería hacerlo yo, personalmente. Os puede parecer raro, pero... estoy enamorado de su hija, y estamos comenzando una relación.
- No puede ser... - dicen mis padres a la vez.
- Sí, así es - contesto yo rápidamente para que no haya lugar a dudas.
- ¡¡Enhorabuena hija!! - grita mi madre casi llorando, tras un rato de silencio.
- Chaval, como le hagas daño a mi hija te mato ¿entendido? - dice mi padre en un tono serio, aunque al final le da un abrazo, y un par de palmaditas en la espalda.
Sabía que iban a reaccionar así, la comida fue genial, aunque un poco corta, porque los chicos tenían que ir a hacer la prueba de sonido. María y yo decidimos que lo mejor sería acompañarles hasta allí, y después ir a darle la sorpresa a Iker, así que, tras despedirnos de mis padres, nos dirigimos hacia el coche.
Mi cara cambia por completo, noto como voy palideciendo poco a poco...
- ¿Ese no es...?
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