lunes, 2 de septiembre de 2013

CAPÍTULO 25: I can't break up

(MARÍA)

Comienzo a caminar en una dirección, pero me detengo en el medio de aquellas dos personas, y empiezo a desahogarme.

- Dejadme hablar, no me interrumpáis por favor - digo mientras mis lágrimas se derraman sin parar - desde siempre supe que podía confiar en ti, alguien que quería siempre cerca de mi, porque me daba paz y tranquilidad. Me apoyabas en todo, incluso cuando a ti te molestaba, ya que sabías que era importante para mi. Pero entonces todo cambió, conocí a cinco chicos maravillosos, que llenaban e incluso superaban el vacío que tú me dejabas con tu ausencia. Se preocuparon por mí en un momento en el que ni siquiera yo me importaba a mi misma. Te quiero, y tú me quieres, no me cabe la menor duda, incluso estoy, o al menos, estaba dispuesta a perdonar tu error - y tras estas palabras, continuo - Pero aquí, en este punto de la historia, es cuando Dani entra en escena. Al verte con aquella chica, pensé que nunca podría confiar en nadie, pero él estuvo ahí para recordarme que tenía otra vida, y motivos para continuar. Entonces, y a pesar de mi enfado inicial, me di cuenta de que sentía algo por él, aunque el recuerdo de mi anterior pareja, es decir, tú - digo mirando hacia Iker - aún estaba muy presente en mí. Luego, cuando volví con el grupo, todo volvía a ser como antes, o incluso podría decir que mejor, nadie no me guardaba ningún tipo de rencor por lo que había hecho, y cada vez fui sintiendo cosas más fuertes, aunque nunca llegó a ser amor. Siempre, y repito, siempre conseguía sacarme una sonrisa, le daba igual el motivo, lo único que el quería era que yo me riese.

- María, ¿qué quieres decir con eso? No nos estas aclarando nada - mi anterior pareja ya comenzaba a ponerse nervioso.
- Quiero decir, que aunque quizás me este arriesgando a que las cosas no salgan bien, he tomado una decisión, y es algo que aunque mi cabeza me dice que es una gran locura, mis sentimientos me obligan a hacer.

Y entonces comienzo a caminar, ahora sí, en una dirección, sin mirar atrás, a pesar de que notaba como la mirada de la otra persona se clavaba en mi espalda como puñales afilados, pero no me importaba, porque miraba a aquel hombre, y sabía que era la decisión correcta. Yo sonreía, él sonreía, aunque mi cabeza, seguía repitiendo sin descanso: ¿IKER O DANI? ¿IKER O DANI? ¿IKER O DANI?

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