(FANY)
Llevamos tan solo dos días aquí, y ya siento que no puedo vivir en otro sitio. Aunque no es nada nuevo para mí, es más, me lo imaginaba. Fueron tantos años queriendo venir, queriendo ser parte de esta ciudad, meses y meses rogando un simple billete de avión para mi y para mi familia, aunque solo fuese para quedarnos tres días. Dicen que todo llega, y es cierto.
Además, todos nos miran raro, pero la verdad, ya es una costumbre. Siempre nos reímos tanto, y tan fuerte, que estamos dando la nota, continuamente. También hay que decir, que no es igual que en España, allí todo el mundo habla alto, y escuchar la conversación que está manteniendo la persona de al lado, es algo muy común en nuestro país, y sinceramente, yo me siento mucho más cómoda, porque esto está más en silencio que una biblioteca llena de universitarios agobiados por los exámenes finales. Cuando vas a la biblioteca a coger un libro, o simplemente a estudiar, simplemente el ruido de una mosca les molesta, bien, pues se podría decir que aquí pasa exactamente lo mismo. El ejemplo más claro, se dio esta mañana, cuando entramos en el metro. Todo estaba en un perfecto y admirable silencio, hasta que llegamos nosotros. Comenzamos a hablar, y a reírnos, y como siempre nos pasa, todo el mundo nos miraba, y nosotros, para estropearles el momento a aquellos franceses, nos pusimos a gritar, literalmente, y podría asegurar que había más ruido que en el momento en el que ellos salen al escenario, y eso, ya es decir. De todas maneras, nos importaba más bien poco, porque como siempre se dice, ¡que más da, si nadie nos conoce!
- ¡Vaya como me acaba de mirar esa señora! Tengo miedo - afirmo en medio de un gran ataque de risa.
- Tú al menos no estás amargada. Mírala, debe de pensar que es superior al resto de la humanidad.
- ¡¡Mierda!! ¡¡Mierda!! La parada, ¡¡¡correr, hacia la salida, rápido, rápido!!!
Tras decir esto, los cuatro comenzamos a empujar a todo el que se nos llevaba por delante, menos a una niña, que a juzgar por su apariencia, tenía menos de cinco años. Fue lista, y se apartó a tiempo.
- Vale, definitivamente, nos van a echar de aquí, y no nos van a dejar volver - digo derrumbándome en un banco, no se si muerta de la risa, o del estrés que habíamos acumulado en aquellos veinte intensos segundos, como el propio Dani había afirmado.
Volvimos otra vez a la Torre Eiffel, allí estaríamos hasta altas horas de la madrugada, ya que tienen completamente asumido, que la habitación del hotel, mientras yo siga disfrutando de mis vacaciones, la van a disfrutar más bien poco. Cenamos en otro de los restaurantes que ya habían conocido cuando vinieron a grabar el videoclip, y la verdad, es que de nuevo, acertaron de lleno. Sobre todo por las vistas, eran tan espectaculares, que incluso me entró unas abrumadoras ganas de llorar cuando nos sentamos en la mesa. Era tan bonito, tan especial...
Pero por fin llegó el momento, el que llevo esperando probablemente gran parte de mi vida, y es que... ¡¡Íbamos a subir a la Torre Eiffel!! Cuando me lo dijeron, nada más salir de la cena, se me saltaron las lágrimas.
AL DÍA SIGUIENTE
- ¡¡Álvaro!! Es mi abuela, que quiere hablar contigo, y está muy seria - digo con una amplia sonrisa.
- ¿Pero la ''Abuela de Auryn'' o la otra? - me pregunta casi sin sacar la voz, y haciéndome gestos muy marcados, pero a la vez, muy graciosos.
- La de Auryn, tranquilo - contesto al instante, guiñándole un ojo.
*Conversación telefónica*
*Álvaro*
- ¿Dígame?
- Hola, supongo que estaréis genial, ella no callaba con ir a ese sitio lleno de ''francesitos refinados'' - comenta riéndose.
- No, no señora, usted esté tranquila, estoy cuidando de su nieta lo mejor que se.
- ¡¡Jovencito!! No me sirve que cuides a mi nieta lo mejor que sabes... Oye - comienza a decir muy seriamente - ¿¡No dormiréis en la misma habitación verdad?!
- ¿Juntos en una habitación? - digo mirando a Fany pidiendo ayuda, a lo que contesta levantando las manos, simbolizando que no quiere saber absolutamente nada del tema, aunque riéndose demasiado - No... Dani y yo dormimos juntos, y ellas dos en otra habitación, no se preocupe...
- Bueno, tendré que confiar en ti, como le toques un pelo a mi nieta, le mientas, o la engañas, te mato, ¿y no querrás dejar a miles de fans sin su ídolo verdad? - responde rápidamente, aunque estoy completamente seguro de que está sonriendo.
- Confíe señora, confíe en mi. Cuídese.
FANY
''Pobrecito, seguro que ya se ha dado cuenta de que no es la ''Abuela Auryn'', seguro que le va a echar la charla de la habitación, como me pasó a mi el día antes de marchar. ¡¡Espero que no se le ocurra decirle que dormimos en la misma cama, porque es capaz de no hablarme más!!'' Estos eran mis pensamientos antes de la conversación, pero se ha sabido desenvolver muy bien.
- ¿A que mi abuela no es tan cascarrabias como parece?
- No... Para nada... Le he echo una promesa, y la tengo que cumplir. Esta tarde, cuando vayamos a la Torre Eiffel, tengo que hablar contigo. Solo espero que no te enfades, porque ahora no te lo diga.
- ¿No me puedes adelantar nada? ¡¡Por favor!!
- No.
*Álvaro*
Me va a matar cuando se lo cuente. Le he mentido, o mejor dicho, le he ocultado información. Se que no ha estado bien, pero nunca he encontrado el momento preciso para decírselo. Se va a enfadar...