(FANY)
No hay adjetivos para describir este paraíso. Toda la tranquilidad que había escaseado en las últimas semanas a debido a los estudios, nos eran devueltas ahora en forma de sol, playa y baños en aguas cristalinas. Nada importaba, porque en aquel universo paralelo, sólo existíamos los siete. Es cierto que en ocasiones, se sacaban fotos y las subían a sus respectivas redes sociales, o twiteaban algo para dar señales de vida. Era algo completamente lógico y necesario, porque a pesar de que queríamos olvidarnos de todo, entendíamos que l@s miles de Auryners, se merecían de vez en cuando una mención, o simplemente saber algo de ellos. Cuando les contestaban, ellos leían sus reacciones, de emoción y felicidad, y muchas veces yo también me emocionaba. Me imaginaba ahí, detrás de la pantalla, escribiéndoles, con la única esperanza de que lo leyesen, y me contestasen. ¿Quién me iba a decir a mi hace unos meses, cuándo recibí la mención de Carlos, que iba a estar aquí? Si en aquel momento alguien me lo hubiese dicho, le habría llamado loco. Incluso a veces, a día de hoy, pienso que todo es un sueño, que me levantaré un día, en mi cama, rodeada de pósters y que todo volverá a ser como antes. Pero cada vez que alzaba la vista, allí estaban ellos, mis amigos, mis mejores amigos, con una amplia sonrisa, para recordarme, que por muy difícil que parezca, los sueños están para cumplirse.
Fueron todos a bañarse, mientras yo me quedé tomando el sol. Me apetecía relajarme, tumbada mientras escuchaba música, y disfrutaba de mi felicidad. Además, María tampoco quería ir, y así, podríamos hablar tranquilamente, como siempre lo habíamos hecho. Pero en vez de eso, nos limitamos a verles jugar en el agua, y a reírnos con todas las tonterías que hacían.
- La gente nos mira raro Fany.
- Lo se, ¡pero me encanta!
- Sí... ¡Parecen niños pequeños!
- Es completamente lógico que la gente nos observe. No es muy normal ver a siete chicos, aparentemente mayores, jugar y reírse de esta manera tan escandalosa. Pero hay que disfrutar de todo lo que estamos sintiendo ahora mismo María. ¿Sabes qué es lo mejor?
- ¿Qué?
- Aunque no es políticamente correcto que yo lo diga, gran parte de la felicidad que sienten, es gracias a nosotras. Es cierto que han cumplido sus sueños, que tienen millones de seguidores, pero se qué Álvaro me quiere, y Dani a ti te adora.
- Probablemente tengas razón, pero de lo que sí estoy segura, es que nuestra felicidad, es gracias a ellos. Bueno, la tuya ya lo era antes. ¡Recuerdo cuando estábamos en los recreos del instituto, y no callabas diciendo lo maravillosos que eran, o los conciertos a los que ibas a ir! Y no te equivocabas amiga, no te equivocabas para nada.
- Al final, a ti ya te gustaban, ¡no lo puedes negar!
- No lo hago. Puede que al final ya me gustasen. ¡Pero no tanto como a ti! Tú estabas obsesionada. Te sacaban un tema, cualquiera, y automáticamente lo relacionabas con ellos.
- No estaba obsesionada cariño, simplemente, era y soy Auryner.
- Vale, vale, en eso tienes razón - dice asintiendo con cara alegre.
- Además, casi el cien por cien de nuestras sonrisas diarias son por y para esta 'familia' que hemos creado entre los siete, que aunque no lleve demasiado tiempo formada, no imagino mi vida sin ella.
- ¡No te olvides de tu abuela! Sin ella, probablemente nada de eso hubiese sido posible.
Y tras estas palabras, bajamos de nuevos las gafas de sol, y nos tumbamos otra vez en las hamacas, ya que durante toda la conversación habíamos permanecido sentadas.
Entonces, siento unas manos rodeándome el cuerpo. Antes de que pueda reaccionar, estoy empapada, y entonces me doy cuenta de que nos han tirado al agua. María y yo nos miramos, y como de costumbre, nos entendemos a la perfección.
Comenzamos a caminar hacia los chicos, y sin ningún tipo de miramientos, empezamos a hacerles ahogadillas y a tirarnos encima de ellos, sin dejarles respirar. Las carcajadas fluían sin parar, mi felicidad en estos instantes no se pueden medir, es tan grande, que nadie podrá imaginarse con exactitud, como me siento en realidad.
domingo, 20 de octubre de 2013
sábado, 19 de octubre de 2013
CAPÍTULO 4: Miedo al tiempo
(FANY)
Son las seis de la mañana, y ya estamos a punto de subir al avión. Mis nervios aumentan por momentos, sobre todo cuando nos acomodamos en los asientos. En todo momento se que no va a ocurrir nada, que el avión despegará y aterrizará sin ningún percance, pero inexplicablemente, siempre tengo ese mal presentimiento.
- ¿Qué te ocurre?
- Nada, ¿por qué me lo preguntas? - respondo intentando ocultarle lo que realmente sentía.
- Fany, no puedes engañarme, a mi no.
- Álvaro, no me pasa nada, supongo que serán los nervios por el viaje, tranquilo de verdad.
- Se que estas preocupada por algo, te lo noto, aunque quieras ocultármelo. ¿Es por el avión?
- Sí, pero no tengo miedo al viaje, sino al despegue. Pienso que este 'aparato' no se va a levantar, y nos vamos a estrellar. Es una tontería, imaginaciones mías, pero...
- Escúchame, coge mi mano, y apriétala tanto como necesites, así podrás relajarte, porque recuerda pequeña, a mi lado, siempre estarás a salvo.
- ¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
- Creo que no... - dice haciéndose el tonto.
- ¿Y que eres una de las personas más maravillosas que conozco?
- ¡Eso ya lo sabía! No hacía falta que tú me lo dijeses...
- ¡Que tonto eres de verdad!
- Lo sé, pero soy tu tonto, y por ello, soy el más afortunado del mundo.
Y sin poder resistirme más, le beso.
Dan la señal, el avión va a despegar en breves instantes. Le cojo la mano, nos miramos, el asiente, sonreímos y volvemos a besarnos. Entonces, el miedo se va diluyendo poco a poco, mientras que un verso de una de las canciones de Paula Rojo no deja de resonar en mi cabeza: 'Nuestras miradas encajan a la perfección, mi realidad, supera a la ficción, siento que estoy, ni más ni menos, donde quiero estar'
Son las seis de la mañana, y ya estamos a punto de subir al avión. Mis nervios aumentan por momentos, sobre todo cuando nos acomodamos en los asientos. En todo momento se que no va a ocurrir nada, que el avión despegará y aterrizará sin ningún percance, pero inexplicablemente, siempre tengo ese mal presentimiento.
- ¿Qué te ocurre?
- Nada, ¿por qué me lo preguntas? - respondo intentando ocultarle lo que realmente sentía.
- Fany, no puedes engañarme, a mi no.
- Álvaro, no me pasa nada, supongo que serán los nervios por el viaje, tranquilo de verdad.
- Se que estas preocupada por algo, te lo noto, aunque quieras ocultármelo. ¿Es por el avión?
- Sí, pero no tengo miedo al viaje, sino al despegue. Pienso que este 'aparato' no se va a levantar, y nos vamos a estrellar. Es una tontería, imaginaciones mías, pero...
- Escúchame, coge mi mano, y apriétala tanto como necesites, así podrás relajarte, porque recuerda pequeña, a mi lado, siempre estarás a salvo.
- ¿Te he dicho alguna vez que te quiero?
- Creo que no... - dice haciéndose el tonto.
- ¿Y que eres una de las personas más maravillosas que conozco?
- ¡Eso ya lo sabía! No hacía falta que tú me lo dijeses...
- ¡Que tonto eres de verdad!
- Lo sé, pero soy tu tonto, y por ello, soy el más afortunado del mundo.
Y sin poder resistirme más, le beso.
Dan la señal, el avión va a despegar en breves instantes. Le cojo la mano, nos miramos, el asiente, sonreímos y volvemos a besarnos. Entonces, el miedo se va diluyendo poco a poco, mientras que un verso de una de las canciones de Paula Rojo no deja de resonar en mi cabeza: 'Nuestras miradas encajan a la perfección, mi realidad, supera a la ficción, siento que estoy, ni más ni menos, donde quiero estar'
viernes, 11 de octubre de 2013
CAPÍTULO 3: Miedo al tiempo
(FANY)
París no dejaba de resonar en mi cabeza, a pesar de todos los exámenes que tuvimos que pasar hasta llegar a este momento. Los profesores nos habían preguntado si queríamos hacerlos antes de irnos, y decidimos que lo mejor sería pasarlos y quitárnoslos del medio, así ya no tendríamos que pensar en ellos, y disfrutaríamos plenamente de las vacaciones.
Ahora me siento libre, sin ninguna atadura. Cada vez que lo pienso, un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Ir a aquellos dos lugares siempre ha sido mi sueño, algo que durante toda mi vida había visto muy lejos, algo inalcanzable, y ahora gracias a ellos lo había conseguido. De todas maneras, aún no nos íbamos a la capital francesa. Aunque al principio María me había dicho que sí, parece ser que hubo un error en sus palabras, ya que nuestro primer destino será Hawái.
Aún quedan cinco días para irnos, y seguimos acudiendo a las clases, pero como ya no tenemos nada que estudiar, ya he empezado a preparar la maleta. ¡Me hace tanta ilusión! Además, como ellos no están, y no volverán hasta el día antes de irnos, mi mejor amiga y yo nos ayudamos mutuamente con el equipaje. Las dos estamos tan felices que no se nos borra la sonrisa de la cara.
- ¿Tú te das cuenta de todo lo que estamos viviendo? Tenemos al lado a dos personas que nos quieren sin condición. Nos vamos a ir de vacaciones a dos de los sitios más maravillosos del mundo, acompañados de las que para nosotras dos son los dos hombres más increíbles del universo...
- Lo sé María, y sí, ¡claro que me doy cuenta! No puedo ser más feliz.
- Recuerdo aquel viaje, cuando estábamos escuchando 1900 y tu me dijiste que 'y aunque París se apagó sigue latente esta historia de dos' era tu parte favorita de la canción.
- También te dije que me encantaría que fuésemos juntas a París... - recuerdo con un extraño sentimiento.
- ¡Y nos vamos a ir! Solo que con un pequeño cambio: ¡ellos nos acompañarán! Es un sueño Fany.
- Sí, es un sueño del que nunca, jamás quiero despertar.
Los días pasaron mucho más rápido de lo que me había podido imaginar. Esperaba con impaciencia el momento de partir en el avión, pero estaba muy nerviosa, ya que aunque casi nadie lo sabía, me da miedo el despegue. Tengo la sensación de que se va a caer. Se que no va a pasar nada, pero aún así, ni puedo evitar tener esa sensación.
El último día en Madrid, antes de marcharnos, decidimos coger el coche e ir de nuevo al pueblo de mi abuela. Siempre que teníamos tiempo libre, por poco que fuese, nos gustaba ir allí, y comenzar a caminar. Solo eso, pasear entre carcajadas y comentarios acompañados de miradas cómplices y millones de sonrisas. Además, cada vez que íbamos encontrábamos lugares nuevos y hermosos, donde escribíamos capítulos de nuestra vida, que probablemente nunca se nos olvidarán.
Nos quedamos a cenar en casa de mi abuela, como siempre que acudíamos, la comida estaba deliciosa. Por suerte, a Blas se le había ocurrido que podíamos meter las maletas en el coche, para no tener que volver, a las diferentes casas a por ellas. Sin duda, una idea genial, ya que así, podríamos disfrutar unas horas más. ¡Y vaya si lo hicimos! Tras charlar alegremente con ''la abuela del grupo'' como ellos la llamaban, nos alejamos unos metros de cualquier tipo de luz artificial, nos tumbamos en la hierba, y observamos las estrellas, en una de las noches, que aún contenían los resquicios de aquel maravilloso verano.
París no dejaba de resonar en mi cabeza, a pesar de todos los exámenes que tuvimos que pasar hasta llegar a este momento. Los profesores nos habían preguntado si queríamos hacerlos antes de irnos, y decidimos que lo mejor sería pasarlos y quitárnoslos del medio, así ya no tendríamos que pensar en ellos, y disfrutaríamos plenamente de las vacaciones.
Ahora me siento libre, sin ninguna atadura. Cada vez que lo pienso, un escalofrío recorre todo mi cuerpo. Ir a aquellos dos lugares siempre ha sido mi sueño, algo que durante toda mi vida había visto muy lejos, algo inalcanzable, y ahora gracias a ellos lo había conseguido. De todas maneras, aún no nos íbamos a la capital francesa. Aunque al principio María me había dicho que sí, parece ser que hubo un error en sus palabras, ya que nuestro primer destino será Hawái.
Aún quedan cinco días para irnos, y seguimos acudiendo a las clases, pero como ya no tenemos nada que estudiar, ya he empezado a preparar la maleta. ¡Me hace tanta ilusión! Además, como ellos no están, y no volverán hasta el día antes de irnos, mi mejor amiga y yo nos ayudamos mutuamente con el equipaje. Las dos estamos tan felices que no se nos borra la sonrisa de la cara.
- ¿Tú te das cuenta de todo lo que estamos viviendo? Tenemos al lado a dos personas que nos quieren sin condición. Nos vamos a ir de vacaciones a dos de los sitios más maravillosos del mundo, acompañados de las que para nosotras dos son los dos hombres más increíbles del universo...
- Lo sé María, y sí, ¡claro que me doy cuenta! No puedo ser más feliz.
- Recuerdo aquel viaje, cuando estábamos escuchando 1900 y tu me dijiste que 'y aunque París se apagó sigue latente esta historia de dos' era tu parte favorita de la canción.
- También te dije que me encantaría que fuésemos juntas a París... - recuerdo con un extraño sentimiento.
- ¡Y nos vamos a ir! Solo que con un pequeño cambio: ¡ellos nos acompañarán! Es un sueño Fany.
- Sí, es un sueño del que nunca, jamás quiero despertar.
Los días pasaron mucho más rápido de lo que me había podido imaginar. Esperaba con impaciencia el momento de partir en el avión, pero estaba muy nerviosa, ya que aunque casi nadie lo sabía, me da miedo el despegue. Tengo la sensación de que se va a caer. Se que no va a pasar nada, pero aún así, ni puedo evitar tener esa sensación.
El último día en Madrid, antes de marcharnos, decidimos coger el coche e ir de nuevo al pueblo de mi abuela. Siempre que teníamos tiempo libre, por poco que fuese, nos gustaba ir allí, y comenzar a caminar. Solo eso, pasear entre carcajadas y comentarios acompañados de miradas cómplices y millones de sonrisas. Además, cada vez que íbamos encontrábamos lugares nuevos y hermosos, donde escribíamos capítulos de nuestra vida, que probablemente nunca se nos olvidarán.
Nos quedamos a cenar en casa de mi abuela, como siempre que acudíamos, la comida estaba deliciosa. Por suerte, a Blas se le había ocurrido que podíamos meter las maletas en el coche, para no tener que volver, a las diferentes casas a por ellas. Sin duda, una idea genial, ya que así, podríamos disfrutar unas horas más. ¡Y vaya si lo hicimos! Tras charlar alegremente con ''la abuela del grupo'' como ellos la llamaban, nos alejamos unos metros de cualquier tipo de luz artificial, nos tumbamos en la hierba, y observamos las estrellas, en una de las noches, que aún contenían los resquicios de aquel maravilloso verano.
martes, 1 de octubre de 2013
CAPÍTULO 2: MIEDO AL TIEMPO
(FANY)
Las cosas están estupendamente, nos hemos acomodado estupendamente en su casa, y nuestra relación va mejorando día a día. Aunque he tomado una decisión, solo estaré en su casa, mientras él esté conmigo. En parte, lo hago por María, pero también por mí. Ambas nos hacemos compañía, y nos encanta pasar tiempo juntas, como es evidente ya que es mi mejor amiga, además nos apoyamos la una a la otra cuando nos 'deprimimos' por estar lejos de nuestra de las personas que queremos.
Dicen que la convivencia, produce grandes distanciamientos en una pareja, incluso puede llegar a romperla por completo, pero en nuestro caso, es completamente diferente, nos ha unido aún más de lo que ya estábamos. El único inconveniente que tiene pasar las veinticuatro horas del día juntos, es que cuando se va, le hecho mucho más de menos, pero como sé que cuando vuelva volveré a estar con él siempre, no tengo tantos problemas para adaptarme como antes.
- ¡¡Hola!! ¿Por qué no contestas al Whatsapp?
- Lo siento, está sin batería - digo sabiendo que aunque sea una conversación telefónica me va a regañar.
- ¡Qué raro! - contesta ella bromeando.
- Soy un desastre con el móvil, ya lo sabes, pero bueno, ahora al tener el teléfono fijo, estoy más cómoda. ¿Qué me querías decir?
- Es que es una sorpresa, no te lo puedo decir.
- María, ¡dímelo ya! - mi tono suena exigente, aunque en el fondo sabemos que no es así.
- Quedamos a las siete, en el parque que hay enfrente de nuestra casa. Dile a Álvaro que vaya si quiere, me apetece mucho que quedemos los cuatro juntos.
- Está bien, yo se lo digo. ¡Hasta esta tarde!
- ¡Acuérdate de cargar el móvil!
- Tranquila, no me olvido de eso - concluyo entre carcajadas.
Después de arreglarme, y de aguantar las burlas de mi 'compañero' de piso, por tardar en exceso, nos dirigimos hacia el lugar acordado. Decidimos ir dando un paseo, y por el camino, estuvimos haciendo cábalas sobre cual sería la sorpresa que me tendría que dar mi mejor amiga. Incluso llegamos a pensar en grandes locuras, cosas que jamás serían realidad, incluso llegó a salir la posibilidad de que lo hubiesen dejado, aunque rápidamente desechamos esa idea, porque sino ella no podría estar tan contenta.
Llegamos al lugar antes de lo acordado, así que decidimos sentarnos en un banco. Evidentemente, yo me puse a canturrear la canción, mientras él se reía, definitivamente le dejo a él lo de cantar, a mi no se me da nada bien, y así me lo hacía notar él con sus carcajadas. Antes de que yo pudiese replicar, vi a Dani aparecer de la mano de María, disipando así cualquier duda sobre una posible ruptura.
- ¿Cuál es la sorpresa? - digo adelantándome a cualquier saludo.
- ¡Hola Fany! Yo estoy bien y tú - bromea Dani, diciéndome 'indirectamente' que no fuese tan impaciente.
- Estoy genial - respondo dándole dos besos y un 'mini - abrazo' - ahora decidme la sorpresa.
- Sí, dísela ya por favor, que no me ha dejado en paz desde que la llamaste.
- ¡Tendrás cara! - replico sonriendo - ¡Él también tenía interés!
- ¡Pero bro, si tú ya lo sabías! - añade 'Danielo'.
- ¡No lo digas! - dice Álvaro riéndose.
- Ah, muy bonito - mi tono era serio, aunque gracioso a la vez - todos los aquí presentes lo sabíais, y yo sin enterarme de nada. ¡Genial chicos, genial! - aunque intento evitarlo, no puedo reprimir una carcajada.
- A ver amiga, te lo voy a decir, pero porque te quiero. ¡Nos vamos de nuevo de vacaciones! Estaremos todos juntos, y con todos me refiero también a Carlos, David y Blas, en la playa.
- Pero María, ¡estamos en octubre! ¿Y las clases?
- Está todo hablado con el profesor, entienden nuestra situación perfectamente, bueno, también ha tenido que ver que la hija del director haya estado con ellos durante casi una hora - añade con una risa muy sonora. Además saben que después ellos ya no tendrán vacaciones, y como nos han visto aplicadas, piensan que no tendremos ningún problema para adaptarnos de nuevo a las clases.Por el tiempo no te preocupes, el clima es muy distinto, ¡nos vamos a Hawaii! Pero hay algo que probablemente te guste aún más.
- ¿¡Más?! Eso es imposible... ¡Estoy como en una nube!
- Sí, te va a gustar mucho más. ¿Recuerdas un día que me dijiste que te encantaría ir a un sitio donde ellos rodaron un videoclip, que sería tu sueño?
- No será...
- ¡¡NOS VAMOS LOS 4 A PARÍS!! - dicen todos a la vez.
Entonces me quedo sin habla, durante toda mi vida había soñado con ir allí, con estar con la persona que quería a mi lado al pie de la Torre Eiffel, caminando de la mano.
Las cosas están estupendamente, nos hemos acomodado estupendamente en su casa, y nuestra relación va mejorando día a día. Aunque he tomado una decisión, solo estaré en su casa, mientras él esté conmigo. En parte, lo hago por María, pero también por mí. Ambas nos hacemos compañía, y nos encanta pasar tiempo juntas, como es evidente ya que es mi mejor amiga, además nos apoyamos la una a la otra cuando nos 'deprimimos' por estar lejos de nuestra de las personas que queremos.
Dicen que la convivencia, produce grandes distanciamientos en una pareja, incluso puede llegar a romperla por completo, pero en nuestro caso, es completamente diferente, nos ha unido aún más de lo que ya estábamos. El único inconveniente que tiene pasar las veinticuatro horas del día juntos, es que cuando se va, le hecho mucho más de menos, pero como sé que cuando vuelva volveré a estar con él siempre, no tengo tantos problemas para adaptarme como antes.
- ¡¡Hola!! ¿Por qué no contestas al Whatsapp?
- Lo siento, está sin batería - digo sabiendo que aunque sea una conversación telefónica me va a regañar.
- ¡Qué raro! - contesta ella bromeando.
- Soy un desastre con el móvil, ya lo sabes, pero bueno, ahora al tener el teléfono fijo, estoy más cómoda. ¿Qué me querías decir?
- Es que es una sorpresa, no te lo puedo decir.
- María, ¡dímelo ya! - mi tono suena exigente, aunque en el fondo sabemos que no es así.
- Quedamos a las siete, en el parque que hay enfrente de nuestra casa. Dile a Álvaro que vaya si quiere, me apetece mucho que quedemos los cuatro juntos.
- Está bien, yo se lo digo. ¡Hasta esta tarde!
- ¡Acuérdate de cargar el móvil!
- Tranquila, no me olvido de eso - concluyo entre carcajadas.
Después de arreglarme, y de aguantar las burlas de mi 'compañero' de piso, por tardar en exceso, nos dirigimos hacia el lugar acordado. Decidimos ir dando un paseo, y por el camino, estuvimos haciendo cábalas sobre cual sería la sorpresa que me tendría que dar mi mejor amiga. Incluso llegamos a pensar en grandes locuras, cosas que jamás serían realidad, incluso llegó a salir la posibilidad de que lo hubiesen dejado, aunque rápidamente desechamos esa idea, porque sino ella no podría estar tan contenta.
Llegamos al lugar antes de lo acordado, así que decidimos sentarnos en un banco. Evidentemente, yo me puse a canturrear la canción, mientras él se reía, definitivamente le dejo a él lo de cantar, a mi no se me da nada bien, y así me lo hacía notar él con sus carcajadas. Antes de que yo pudiese replicar, vi a Dani aparecer de la mano de María, disipando así cualquier duda sobre una posible ruptura.
- ¿Cuál es la sorpresa? - digo adelantándome a cualquier saludo.
- ¡Hola Fany! Yo estoy bien y tú - bromea Dani, diciéndome 'indirectamente' que no fuese tan impaciente.
- Estoy genial - respondo dándole dos besos y un 'mini - abrazo' - ahora decidme la sorpresa.
- Sí, dísela ya por favor, que no me ha dejado en paz desde que la llamaste.
- ¡Tendrás cara! - replico sonriendo - ¡Él también tenía interés!
- ¡Pero bro, si tú ya lo sabías! - añade 'Danielo'.
- ¡No lo digas! - dice Álvaro riéndose.
- Ah, muy bonito - mi tono era serio, aunque gracioso a la vez - todos los aquí presentes lo sabíais, y yo sin enterarme de nada. ¡Genial chicos, genial! - aunque intento evitarlo, no puedo reprimir una carcajada.
- A ver amiga, te lo voy a decir, pero porque te quiero. ¡Nos vamos de nuevo de vacaciones! Estaremos todos juntos, y con todos me refiero también a Carlos, David y Blas, en la playa.
- Pero María, ¡estamos en octubre! ¿Y las clases?
- Está todo hablado con el profesor, entienden nuestra situación perfectamente, bueno, también ha tenido que ver que la hija del director haya estado con ellos durante casi una hora - añade con una risa muy sonora. Además saben que después ellos ya no tendrán vacaciones, y como nos han visto aplicadas, piensan que no tendremos ningún problema para adaptarnos de nuevo a las clases.Por el tiempo no te preocupes, el clima es muy distinto, ¡nos vamos a Hawaii! Pero hay algo que probablemente te guste aún más.
- ¿¡Más?! Eso es imposible... ¡Estoy como en una nube!
- Sí, te va a gustar mucho más. ¿Recuerdas un día que me dijiste que te encantaría ir a un sitio donde ellos rodaron un videoclip, que sería tu sueño?
- No será...
- ¡¡NOS VAMOS LOS 4 A PARÍS!! - dicen todos a la vez.
Entonces me quedo sin habla, durante toda mi vida había soñado con ir allí, con estar con la persona que quería a mi lado al pie de la Torre Eiffel, caminando de la mano.
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